Libro: «Redes sociales. Manual de supervivencia para ...                                Hijos conectados (dBolsillo MC nº 829) de [Isidro Catela Marcos]

He leído con interés un par de títulos dirigidos a los padres para ayudarles a afrontar el mundo digital en el que les ha tocado educar a sus hijos. Se trata de Redes Sociales, Manual de supervivencia para padres, de Charo Sádaba y Xavier Bringué, e Hijos Conectados, un librito de Isidro Catela.

Aunque los dos están atacados por el mismo virus de aparentar en las respectivas introducciones no demonizar y ser ciberoptimistas –es un mundo de grandes oportunidades…, es lo que hay…, no se puede oponer uno al progreso…, ellos son nativos y nosotros emigrantes y bla, bla, bla…– son fáciles de leer, adecuados al público al que van dirigidos y contienen ideas muy aprovechables de las que destaco hoy las siguientes:
 
 «Los hijos pueden tener mayor competencia digital, pero los que educan son los padres.»

«Nada puede sustituir al encuentro personal. Los medios serán buenos en la medida en que susciten y fomenten el encuentro personal. Si lo limitan, lo dificultan o llegan a anularlo, se nos debe encender la alarma: algo no marcha.»

«Las redes sociales forman una parte importante de la vida de nuestros hijos. No podemos obviarlas desde el punto de vista educativo».

«No es tanto una cuestión de control –que también–, sino sobre todo una cuestión educativa: entre otras cosas porque en una disponibilidad de 24 horas/7 días a la semana es imposible controlar.»

«Ante la tecnología no se puede uno poner ni con ingenuidad (todo lo tecnológicamente posible es deseable) ni con miedo.»

«Los padres compran el móvil para controlar más a sus hijos cuando están fuera; los hijos los utilizan para escapar del control de los padres cuando están dentro y lo apagan o no lo cogen cuando están fuera.Los menores piden el ordenador para estudiar, pero lo usan para casi todo menos para eso. Los padres creen que el ordenador e Internet alejan a su hijo de la calle; el ordenador y la conexión a Internet meten la calle en casa.»

«La mayor parte de los expertos están de acuerdo en que las Redes Sociales tienen un inmenso potencial educativo. La mayor parte de los datos de consumo y estudios de campo señalan que estas expectativas no se cumplen en absoluto. Es decir: el potencial educativo de las redes sociales depende de la educación con la que se accede a ellas, el criterio con el que se usan y el autodominio ante su absorción.»

«“Es que antes era más fácil”…: antes era más fácil controlar; educar ha sido siempre difícil. Hoy también. La familia exige hoy un esfuerzo educativo más intenso para abordar esa imposibilidad de control y lograr que los hijos se autocontrolen en un mundo multipantalla. Del mismo modo en que antes no les podíamos vigilar en la calle, ni acompañarles a sus lugares de reunión… ahora tampoco lo podemos hacer  en casa.»

«No conozco a mucha gente que viva sin tele, pero la que conozco vive muy feliz. La televisión no da la felicidad y mal utilizada tampoco ayuda a conseguirla. El móvil, las redes sociales, Internet, tampoco.»

Y en cuanto a los riesgos de la red:

Primero las tres C:

  • Contenido: inapropiado (sexo, violencia, ProANA, ProMIA…)
  • Contacto: no deseado, el anonimato y la suplantación, el grooming, la caída de las fronteras intergeneracionales entre los 10 y los 18 años; contactos con sectas, grupos de presión, tribus extremas…
  • Conductas: de riesgo: de nuevo el anonimato que lleva a hacer lo que en público no se haría; ciberbulling, exclusión, flaming, outing, posing; sexting; apuestas on line.

Más riesgos: menos evidentes, menos espectaculares, pero más profundamente antieducativos:

  • La publicación de la propia intimidad: la primera generación que tendrá un registro público de su vida. El móvil como baúl de recuerdos afectivos…
  • La atrofia de las habilidades sociales físicas que necesitan afrontarse y de un entrenamiento continuo para poder desarrollarse.
  • La banalización del concepto de amistad.
  • La pérdida de tiempo.
  • La gestión de la propia imagen desde  el maquillaje y el anonimato: La pantalla es un parapeto que nos expone a la impostura y debilita nuestra tendencia a ser sinceros; es un elemento de distorsión que nos hace sentir que existe una distancia entre el nosotros de este lado y el que reflejamos en el otro, un disfraz que a veces oculta, hasta hacerlo desaparecer, cómo somos.
  • Es cada vez más habitual que en la calle estén más pendientes de vivir para contar y colgar que de disfrutar del momento.
  • El importantísimo tema de la continua conexión con el grupo que se convierte finalmente en un peso a la hora de tomar decisiones que respondan a convicciones personales y no ayuda a construir una personalidad sólida y coherente.
  • Acostumbrados a la ausencia de procesos de ensayo y error, pegados a la pantalla, experimentan la frustración de que en la vida las cosas no responde a un clic, sino que exigen paciencia y esfuerzo. 

Algunas normas:

  • Antes de educación infantil, pantallas las mínimas.
  • Antes de los 14 años no hay redes. Es ilegal e innecesario. Igual que no se puede conducir hasta los 18, no se puede tener perfiles hasta los 14. Si creemos que antes de esa edad es conveniente debemos reservarnos la posibilidad de acceso (contraseñas)
  • En casa: el acceso a la tecnología pactado y con normas de uso y consumo.
  • Comidas sagradas
  • La importancia del ejemplo
  • Encargar a los mayores la educación on line de los pequeños, o del aprendizaje digital de las personas mayores.
  • Encargarles sacar adelante una página familiar: web, blog, Facebook…
  • Si el adolescente no lo pide, no le empujemos

Dialogar con ellos sobre:

  • El evitar expresar on line aquellas dudas, impresiones, sentimientos… que uno no pondría en el tablón de anuncios de colegio.
  • El revisar periódicamente los amigos agregados, eliminar los que no conozco
  • El ser coherentes con el comportamiento online y offline; lo mismo en el muro que en el patio del instituto
  • Que no es lo mismo hacer un comentario en privado con un grupo de amigos, que hacerlo en la red ante nuestros “amigos”. La red siempre es permeable.
  • Que piensen antes de publicar; no compartir la intimidad sin pensar en las consecuencias
  • Es esencial insistir en la veracidad y sinceridad de lo que se cuenta en la red. Una relación construida sobre mentiras, distorsiones o exageraciones no tiene futuro o lo tiene problemático.
  • Quedar con alguien y pasarse el rato mirando la pantalla del IPhone en vez de mirarle a los ojos es una falta de respeto.