
Me llama mi hija para preguntarme cómo está el asunto de borrarse del Facebook sin dejar huella. Están hablando de ello en la sobremesa con unos cuantos amigos. De nuevo el derecho al olvido que hemos tratado en unas cuantas ocasiones.
Transcurren los meses y, poco a poco, van dándose pasos para mejorar la protección de la privacidad de los usuarios.
Cristina Abad, en Aceprensa, tiene un interesante artículo en el que, entre otras cosas, nos informa de que Facebook durante estos seis años de actividad y siempre urgido por organismos de control americanos o europeos, ha ido introduciendo algunos cambios a mejor en su política de privacidad: «a partir de ahora, la red social está obligada a eliminar los datos de los usuarios que se den de baja».
En cuanto a Google, ha puesto en marcha la web Data liberation.org en la que se explica cómo gestionar, introducir y hacer desaparecer de sus servicios todos los datos de uno sin que quede rastro.
Google guarda registro de cada clic según ellos para mejorar cada vez más su servicio y asegura que no compartirá información personal sin consentimiento y que no la acumula para venderla. «Sí se reserva la posibilidad de cederla a las autoridades por exigencia legal o a filiales y empresas de confianza que trabajan para Google».
No hay mejor protección que la conciencia clara de lo que supone navegar en cualquiera de sus formas. Es el usuario el que debe responsabilizarse de lo que hace público. Pero que levante la mano el que cuando se dio de alta en alguno de sus servicios, se leyó a fondo la política de privacidad y modificó desde el panel de control, todo lo se puede modificar…
Otro excelente artículo es este de Eroski Consumer en el que explica cómo están las cosas en el campo de las iniciativas de la Unión Europea y las compañías como Facebook y Google y del que os extraemos este suelto final:
«La propuesta de la Unión Europea
En enero de este año, la Unión Europea comunicó que tenía elaborada su propuesta sobre la privacidad en el medio digital y el derecho al olvido, que entraría en vigor en la primavera de 2014. La misma se articula sobre cinco grandes puntos:
- Cualquier usuario podrá pedir a cualquier compañía el borrado total de sus datos si no hay razones legítimas para retenerlos.
- El consentimiento para que los datos propios se procesen tendra que darlo de forma explícita el usuario, a sabiendas de lo que se concede.
- El dueño de los datos podrá llevárselos fácilmente, del mismo modo en que ahora se realizan las portabilidades de los teléfonos móviles.
- Las empresas y organizaciones que almacenen datos estarán obligadas a tener un responsable de tratamiento de datos que vele por la seguridad y gestión de estos.
- Las empresas deberán informar en 24 horas de cualquier violación grave de la seguridad en los servidores donde se almacenen los datos, tanto a las autoridades reguladoras nacionales como a los dueños de los datos.
- Esta normativa no solo será extensiva a las empresas de la Unión Europea, sino que también afectará a las externas al ámbito comunitario. Además, la normativa prevé duras penas para los infractores, con multas de hasta un millón de euros y el 2% de la facturación de la empresa, en el caso de las faltas más graves. ».
Poco a poco, se va haciendo camino…



La UE, paradigma de velocidad procedimental, tiene elaborada su propuesta en este campo desde enero de 2012 y anuncia que (quién sabe) entrará en vigor en la primavera de 2014. ¡Bien! podemos descansar despreocupados.
En todo caso, la información que aportas es animante.
José Luis
En efecto, amigo. A la velocidad tecnológica quién sabe qué pasará dentro de dos años con nuestros datos.
Por cierto, el OJO, menudo OJO, fenomenal ilustración, Pepe. Y el hombre, ¡qué hombre!
Es un ojo temible, una mirada aplastante, un hombre vencido y desarmado. Hay más elementos: hay un pentagrama vacío por el que al paso del hombre no suena nada, vida callada y obediente. Hay un alma digital, que no es alma, en la verde ventana mural. Hay tinieblas blancas, dominación, escalofrío. Hay un hombre que anda y aún parece luchar con el frío: va buscando otra alma que le mire en el vacío.
José Luis
me gustó mucho la imagen. No he conseguido saber de quién es. Es lo que tiene…