En estos tiempos que corren en los que parece que la televisión ha sido sepultada entre la luminosidad de otras pantallas y en los que la penetración de Internet en los hogares  y en los individuos es la tecnología dominante, conviene recordar que su consumo no ha dejado de aumentar, que sus contenidos  han conformado y siguen conformando gran parte de nuestro medioambiente simbólico y que, en definitiva, contra toda apariencia de modernidad y vanguardismo tecnológico, sigue siendo la reina de las pantallas en cuanto a consumo cotidiano se refiere.
Por eso, de vez en cuando, es bueno recordar lo que algunos teóricos han dejado escrito sobre ella. Además de los clásicos Telépolis, Homo Videns o Divertirse hasta Morir que siguen estando plenamente vigentes y sin los que no se puede entender el cambio producido en nuestro medioambiente en estos últimos veinte años, traigo hoy al blog un texto dedicado a la pequeña pantalla por Karl Popper que, curiosamente, constituye junto a otro texto del que hablaremos en otra ocasión, también dedicado a la tele,  casi su último testimonio. Se trata de su famosa entrevista para la la RAI que ha sido titulada «Against Television» (contra la televisión) en 1993. Me ha costado bastante encontrarlo en la Nube lo cual me parece llamativo­. De hecho no lo he encontrado en castellano, así que lo he tenido que traducir yo mismo del italiano. Lo he colgado junto al resto de documentos en la página  Pensar los medios y allí o en el enlace anterior lo tenéis completo.
Las ideas que Popper vierte en la entrevista son, entre otras, las siguientes:
-El poder educativo y/o disolvente de la televisión a nivel individual y colectivo es gigantesco: «La televisión tiene un inmenso poder educativo y este poder puede hacer inclinar la balanza  del lado de la vida o de la muerte, del lado de la ley o de la violencia».
-Es incomprensible cómo no está sometido a ningún tipo de control: «Cualquier poder y sobre todo un poder gigantesco como el de la televisión, debe ser controlado. La televisión puede destruir la civilización. ¿Qué es la civilización? Es la lucha contra la violencia. Una lucha contra la violencia en nombre de la paz entre las naciones, dentro de las naciones, y, primero de todo, dentro de nuestras casas. La televisión constituye una amenaza para todo esto»
-Como a los médicos, a los profesionales de la tele les deberían formar en los efectos sociales y educativos del medio, examinarles, hacerles hacer un juramento y sólo después darles la licencia para trabajar. Licencia que se les podría ser revocada en caso de que su actuación fuera poco ética. Ingenuo, pero hermoso ¿no? Y muy expresivo de cómo ve el tema de la responsabilidad del profesional y de los medios.
-¿Libertad de expresión?: «Toda libertad debe ser limitada. No existe libertad que no tengan necesidad de ser limitada. Allí donde hay libertad, la mejor forma de limitación es aquella que resulta de la responsabilidad del hombre que la ejerce. Si es un irresponsable, asumirá las sanciones previstas por la ley». «Y todos aquellos que invocan la libertad, la independencia o el liberalismo para decir que no se pueden poner límites a un poder peligroso como el de la televisión, son idiotas. Y si no son idiotas, son unos cerdos que quieren enriquecerse con el espectáculo de la violencia, educando con la violencia». «Si en la escuela, un profesor enseña […]toda la información útil para convertirse en un buen delincuente, todos diríamos que ese profesor debería ser […] inhabilitado. La misma cosa debe valer para los profesionales de la televisión»
-Por último: ante la pregunta de si el control de la televisión puede llevar a una televisión similar al Gran Hermano de Orwell, responde: «Siempre existe ese riesgo. […] pero tal y como están las cosas estamos más cerca del Gran Hermano con una televisión como la nuestra, no regulada, que con la que queremos promover».
Vale la pena leerlo entero.

P.S.: hay un estudio analítico de las ideas de este texto en Popper y la televisión.