Ha muerto Javier Marías. Descanse en paz. 

Esta es su semblanza humana y literaria. (Gracias, José Antonio)

 

Pero a nosotros nos interesa su dimensión de ciudadano en relación con lo digital.

Como pequeño -pequeñísimo- homenaje a su figura recordamos aquí lo que ya publicamos en su momento: su participación en la redacción de un manifiesto que se publicaría en 2013 con el nombre de Escritores contra la vigilancia masiva y en el que figuraba su firma junto a la de 562 escritores e intelectuales de 82 países para protestar contra el espionaje por parte de empresas y Estados a los ciudadanos en la Red.

Vale la pena recordar de nuevo su texto que no tenía desperdicio. (Las negritas son nuestras y no necesitan comentario. Hablan por sí solas)

«A lo largo de los últimos meses, hemos descubierto el verdadero alcance del la vigilancia masiva a la cual todos los ciudadanos estamos expuestos. Con tan solo unos clics en un ordenador, los Estados pueden espiar nuestros móviles y correos electrónicos, acceder a nuestras redes sociales y revisar las búsquedas que realizamos en Internet. Tienen acceso a nuestras convicciones y actividades políticas y pueden, en colaboración con las grandes empresas de Internet, recoger y almacenar nuestros datos y predecir nuestro consumo y nuestro comportamiento.

El pilar de la democracia es el respeto a la integridad del individuo. Pero la integridad humana va más allá del cuerpo físico. En sus pensamientos y en sus entornos personales y de comunicación, todos los seres humanos tenemos el derecho a una intimidad libre y sin molestias.

Este derecho esencial ha quedado reducido a la nada por el abuso del desarrollo tecnológico por parte de Estados y de empresas para la vigilancia masiva a los ciudadanos.

Una persona bajo vigilancia no goza de libertad; una sociedad bajo vigilancia permanente no es una democracia. Nuestros derechos democráticos deben seguir vigentes tanto en el espacio virtual como en el real:

  • La vigilancia viola la esfera privada de los ciudadanos y compromete su libertad de pensar y de opinar.

  • La vigilancia masiva trata a cada ciudadano como sospechoso, comprometiendo un logro histórico: la presunción de inocencia.

  • La vigilancia hace transparente al individuo, mientras que el Estado y las corporaciones operan en secreto. Como estamos viendo, el poder excede sistemáticamente sus límites.

  • La vigilancia es robo. Los datos conseguidos no son propiedad pública: nos pertenecen a nosotros. Si son utilizados para predecir nuestro comportamiento, entonces nos roban otra cosa: el libre albedrío, indispensable para la libertad en democracia.

EXIGIMOS tener el derecho de co-decidir cuáles serán los datos personales que pueden ser recolectados, almacenados y compilados, y por quién. Exigimos estar informados acerca de dónde permanecerán almacenados nuestros datos y de qué manera serán utilizados. Y exigimos que esos datos sean borrados cuando sean recogidos y almacenados de forma ilegal.

HACEMOS UN LLAMAMIENTO A TODOS LOS ESTADOS Y EMPRESAS a respetar y reconocer estos derechos.

HACEMOS UN LLAMAMIENTO A TODOS LOS CIUDADANOS a defender estos derechos.

PEDIMOS A LA ONU que reconozca la importancia central de la protección de los derechos civiles en la era digital y que cree una Convención internacional de los Derechos Digitales.

PEDIMOS A LOS GOBIERNOS que acepten y respeten tal Convención.»

Javier Marías incluía, además, en su blog un texto justificando su firma en un pdf. escrito en inglés que dejaba patente su condición  de ciudadano libre ante la consumista invasión tecnológica y muy consciente de los riesgos que implicaba. Que yo sepa, mantuvo siempre las costumbres que aquí abajo expone y «no era un paranoico» ni un ciberpesimista.

«No uso ordenador, escribo a máquina. Una de las razones para ello es que no quiero que nadie sepa lo que “googleo”, lo que busco, lo que consulto. Por eso continúo usando libros para todo  eso. No tengo correo electrónico porque no me gustaría que nadie se inmiscuyera en mi correspondencia, ni la policía ni el Estado. No es que yo tenga (generalmente) nada que esconder. Es solo una cuestión de principios. No puede haber libertad individual si puede suceder que seas espiado y puedan rastrear lo que dices y escribes en el momento que las autoridades decidan que deberías serlo.

No uso teléfono móvil excepto cuando viajo. Una vez estaba viajando en coche de Amsterdam a Bruselas. Incluso antes de que yo supiera que había entrado en Bélgica (sin aduanas, sin señal alguna de tráfico), mi teléfono móvil me envió un mensaje que decía: “Bienvenido a Bélgica” y demás. Nadie debería saber dónde estoy incluso antes de que  yo mismo lo sepa. Esa es la razón de que firmara, y por eso es por lo que no utilizo nada que pueda ser vuelto en contra mía. Creo que mis idas y venidas no le interesan a nadie. No soy un paranoico. Como he dicho, es una cuestión de  principios.

Reivindicamos el derecho a mentir, porque la mentira es uno de los escasosrefugios para la libertad individual.

Javier Marías».

Lo dicho: descanse en paz.

Referencias

Blog de Javier Marías

Noticia de El País, 2013

Referencia en Change. org