A Edurne Uriarte, le sorprende que los telediarios se hayan abierto este año con las chicas Pirelli. Y un poco le cabrea. «Ellos comandando el mundo. Ellas luciendo como objetos eróticos. Cada uno a lo suyo, en ese resumen de la vida que son las noticias».

Tras argumentar su queja advirtiendo ¡por supuesto! que el debate no es moral, sino feminista, reduce todo el asunto a que el mundo sería mejor si los que se desnudaran y fueran noticia fueran hombres.

Primero no diría yo tanto que los telediarios sean resúmenes de la vida. Más bien son resúmenes del medioambiente simbólico que preside nuestras vidas que no sólo no es lo mismo, sino que es muy distinto: casi siempre ambos mundos son líneas paralelas que nunca se juntan, o sólo lo hacen en los ojos y en las mentes de los sufridos telespectadores que, por un lado viven y, por otro, ven vivir.

Segundo, no entiendo la sorpresa. En la tele, en el medioambiente simbólico, en la publicidad, en las azafatas de los concursos, en el casting de las tramas de las series, en la verborrea del corazón, en las pasarelas de moda…, la mujer sigue siendo de manera abrumadoramente mayoritaria un florero, un icono corporal, un busto decorativo, un envoltorio, un reclamo…un objeto. Por eso no hace falta que llegue el calendario Pirelli.  Si lo que le sorprende es que para un telediario, eso sea noticia, es que no sabe lo que es un telediario: un espectáculo audiovisual que tiene como excusa la noticia y que atiende, sobre todo a lo que se ve lo mismo da que sea una paliza en un metro o una persecución policial en Los Angeles. Y lo que no es discutible es que si algo tienen las chicas del calendario es que  se dejan ver. Hace mucho que la pequeña pantalla podría colgarse en cualquier taller mecánico, produciendo el mismo efecto que los almanaques que suelen adornarlos.
Tercero, me encanta que le enfade, pero no comparto su punto de vista ético: el debate moral no es escandalizarse porque alguien esté desnudo, sino escandalizarse porque a las personas se las trate como objetos. Y, por eso, es absurdo que la solución a la rebaja de la dignidad de las mujeres consista en rebajar la dignidad de los hombres convirtiéndoles también en objetos: así seríamos todos igual… de indignos. Es como si para abolir la esclavitud de los negros hubiéramos hecho esclavos a los blancos. Es la igualdad por abajo que no iguala, sino que degrada.

Para finalizar os dejo un «making off» del calendario de marras con el fotógrafo y alguna modelo teorizando al respecto. No merece la pena lo que dicen, pero los making off, aunque sean prefabricados, al enseñarnos la trastienda, nos ofrecen otro punto de vista más crítico y objetivo que nos desvela –aquí sería más propio emplear el término desnuda– el trucaje del resultado final.