
Resuena el latín en la plaza romana de San Pedro y es llevado a todo el orbe a través de las nuevas y viejas tecnologías:
«Annuntio vobis gaudium magnum: Habemus Papam! Eminentissimum ac reverendissimum Dominum,Georgium Marium Sanctæ Romanæ Ecclesiæ Cardinalem Bergoglium, qui sibi nomen imposuit Francisci»
Luego hay unos segundos en los que la cháchara mediática, tras días y días de especulaciones, opiniones y vaticinios de expertos vaticanistas, locutores, tertulianos y redes sociales enmudece desconcertada. (¿¿¿¿¿…??????).
Luego la jaula de grillos comienza de nuevo su coro chillón y monótono de especulaciones, opiniones y vaticinios de expertos vaticanistas, locutores, tertulianos y redes sociales.
Han sido sólo unos segundos, pero ha sido divertido.
¡Ah, el soplo del Espíritu! ¡Qué poco mediático es!



Dos magníficas entradas llenas de ironía y que retratan fenomenalmente bien los límites y fragilidades del medioambiente simbólico. Todo un retratoEnhorabuena.
Gracias, Verbum. No estaba seguro de si la ironía se captaría en toda su profundidad. Ya veo que sí. Fue un momento inolvidable de la retrasmisión en directo. Dos planos distintos: la previsible verborrea mediática obligada a justificar su existencia con elucubraciones / la realidad eclesial humana y espiritual siempre sorprendente.
Ha soplado el Espíritu y ha dejado al personal desconcertado. ¡Qué grande es!. Seguro que haciendo uso de su nombre, Francisco, va a reconducir al rebeño de Cristo. Hemos de ayudarle con nuestra oración y en es pecial, como muy bien el ha dicho en su primera Eucarstía poniendo a Dios en en centro de nuestra vida, de lo contrario no seremos mas que una ONG piadosa.
Amén. Toda una lección de teología sobre la Iglesia en esa frase final.