Internet es la calle. Esta simple verdad es muy costosa de comunicar a los usuarios. Los menores lo ignoran en el espejismo de la aparente privacidad de sucuarto o de su móvil. En el ya antiguo servicio postal la correspondencia era inviolable y un delito penado transgredir esa inviolabilidad. Incluso el teléfono exige para su intervención la autorización de un juez. Y aun seguimos con la mentalidad fijada de que eso mismo rige en Internet cuando no es así en absoluto. Publicar en la red es hacer público. Estar en la red es estar en la calle y en el proceso educativo, esta característica de la red es uno de los grandes problemas de las familias: ¿cómo intervenir en el control de lo incontrolable? ¿Cómo poner puertas al campo?
Fernando Rodríguez-Borlado da cuenta en Aragónliberal de una iniciativa legislativa de la diputada inglesa  Claire Perry yo creo que en la buena dirección para proteger a los chavales en Internet ofreciendo a los padres instrumentos concretos de control. En un informe elaborado por una comisión parlamentaria promovida por esta diputada, se dice que es imprescindible que sean las empresas proveedoras de Internet (ISP) las que desarrollen filtros para bloquear por defecto los contenidos pornográficos o violentos de la red. Por defecto quiere decir que si un usuario quiere desbloquear el suyo debe pedirlo explícitamente. Deben ser filtros, además, que no funcionen en un equipo, sino en una red o en la contratación de una conexión, para que afecten a todos los equipos móviles o fijos, sujetos a esa red.
Poder hacerse, se puede. Pero los cuatro grandes servidores ingleses no admitieron la instalación por defecto, sino que se avinieron a ofrecer ese servicio a los usuarios que lo demanden. Sólo uno ha cumplido y lo ha instalado en un tercio de las nuevas contrataciones, lo que expresa muy significativamente la poca sensibilización de los usuarios ante el tema. Si pensamos además que el 77% de los británicos ya tiene contratada la línea, este sistema está muy lejos de solucionar el problema.
Aunque sigue habiendo muchos que en estos temas opinen demagógicamente que es mejor educar que prohibir, lo cierto es que para  educar hay que prohibir, controlar, elegir, rechazar… y hoy por hoy los padres no disponemos de herramientas para ello.
Se pueden poner puertas este campo, ya lo creo que sí. La tecnología a la vez que perfecciona sus sistemas es perfectamente capaz de crear herramientas que limiten, controlen y favorezcan su uso educativo, pero no interesa porque es una medida que puede favorecer la educación, pero no el mercado.