De nuevo acierta XLSemanal. Ahí los tenéis: los dueños de internet, los amos del universo más allá del bien y del mal que nos ”regalan” esas maravillas de rapidez e instantaneidad en la búsqueda o la comunicación; que son supranacionales; que acumulan más poder que los gobiernos; que ganan ingentes cantidades de dinero con nuestra colaboración desinteresada y ante la indiferencia o incluso el aplauso de la mayoría.  Así están las cosas: «Los grandes de Internet tienen ambiciones planetarias –dice el semanal-. Cuando la interconexión sea total prometen habrá más riqueza, más oportunidades… y todo será ¡gratis! A cambio, solo piden saberlo todo de nosotros ». A algunos, pocos, sí les importa. La revista contrapone esas  figuras con algunas preguntas a tres personas que desde diferentes puntos de vista son críticos con el actual estado de cosas.

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Margrethe Vestager: Comisaria de la Competencia (UE)               Jaron Lanier, pionero de Sillicon Valley

Dave Eggers, autor de EL Círculo

La comisaria europea está haciendo un papel quijotesco desde la Unión ya que se ha atrevido a denunciar a Google por abuso de posición dominante  y  ha abierto una investigación sobre su sistema operativo Android.

Lanier y Eggers ya han pasado por aquí en alguna ocasión con la publicación respectiva de Contra el Rebaño Digital y El Círculo . Abajo tenéis las referencias.

Estas son algunas de sus frases a lo largo de las breves entrevistas:

Lanier:

«La información es poder y creíamos que hacer esa información libre y gratuita daría poder a la gente. Nos equivocamos. Las cosas cambiaron hace unos diez años. Se produjo lo contrario, una concentración de ese poder en unas pocas manos».

«Google es solo un ejemplo, pero ha hecho algo muy destructivo […] El usuario de Internet se convierte en un simple producto. Y es un producto rentable porque puede ser manipulado».

«La gente debe entender que no existe lo ‘gratis’. Cuando los usuarios aceptan un sistema en el que suben vídeos a YouTube y contribuyen con información a las redes sociales sin esperar nada a cambio, lo que están haciendo es trabajar para que otro, con unos servidores muy grandes, haga fortuna. Nos ofrecen cosas gratis a cambio de que permitamos que se nos espíe». 

«Pagar por los datos. Monetizarlos. Los que facilitan los datos no son alienígenas supernaturales. Son personas. Hemos sido hipnotizados con la idea de que no debemos esperar dinero a cambio de lo que hacemos on-line. Lo único que sacamos a cambio son abstractos beneficios de reputación o subidones ego. Sin embargo, si pagas por esos datos, logras un equilibrio. Si algo de lo que una persona dice o hace contribuye, aunque sea en una mínima medida, a una base de datos necesaria para que un algoritmo de traducción o de predicción del comportamiento, por ejemplo, realice su función, la persona debería recibir un ‘nanopago’ proporcional al valor resultante».

«no son empresas normales. Se han convertido en gobiernos, pero con otro nombre». 

«la gente puede esperar cosas gratis de Internet, pero no puede esperar riqueza de Internet, lo que lo convierte en una tecnología fallida».

«Yo no uso redes sociales. No tengo cuentas en Facebook o Twitter. Eso es una decisión personal porque yo encuentro muy inquietante que conserven copia de todo lo que hago o digo».

«Es muy difícil hacerles entender  [a los jóvenes] que la razón por la que no se pueden ir de casa es porque tienen todas esas cosas ‘gratis’. Que eso es lo que ha destrozado sus opciones de tener trabajo. ¡Hay mucha gente joven que quiere tener su vida controlada por unos tipos ricos en California!».

Eggers:

«Recuerdo que escribí una escena en la que la televisión de uno de los personajes está espiándolo, grabando su voz sin su conocimiento. Pero pensé que era demasiado inverosímil. Y ahora resulta que los nuevos televisores de Samsung hacen exactamente eso. Es una locura».

«Creo que una gran amenaza es la recolección indiscriminada de datos de ciudadanos privados. Francia, por ejemplo, acaba de abrir la vía para que su Gobierno recopile metadatos de todos sus ciudadanos, supuestamente para mantenerlos a salvo del terrorismo. Pero esa es una clara violación de la privacidad. Un ciudadano debe ser capaz de hacer llamadas telefónicas y enviar mensajes de correo electrónico sin que el Ejecutivo tenga acceso a esa información. Si aceptamos esto, ¿qué más vamos a aceptar? El verdadero peligro es con qué pasividad aceptamos la intromisión en nuestra privacidad, como si esta no fuese importante. Sin privacidad no se puede ser disidente. Y sin disidencia no es que la tiranía sea posible, es que está garantizada». 

«Cuanto más cedamos nuestra democracia a sistemas manejados por máquinas, más alienante será». 

«estas empresas y gobiernos están actuando con total impunidad. Y lo que es peor: el nivel de indignación es mínimo. Eso es inquietante».

«Exageramos la importancia de Internet. Cuando se inventó la televisión y fue ganando popularidad, nadie pensaba que la sociedad de la época fuese a crecer alrededor de la televisión. Internet no debe ser tratado de manera diferente. Es un dispositivo de envío de comunicaciones de diversa índole, pero no tiene por qué ser el conducto principal de todos los aspectos de nuestras vidas. A menudo veo cómo algunas escuelas tratan de reestructurarse alrededor de Internet… y es un error. La Red tiene un lugar muy limitado en las escuelas primarias. Se puede utilizar, y puede formar parte de la educación, pero al igual que hubiera sido una tontería estructurar la educación en torno a la televisión también lo es hacerlo en torno a Internet. Es una herramienta, una herramienta importante, pero es solo una pequeña parte de la vida. No necesitamos cederle la organización de todo nuestro mundo».

Hablaremos con más hondura de todo esto cuando reseñe próximamente los libros del filósofo Byung-Chul Han que estoy trabajando. Prometido.

Referencias:

XLSemanal contra la tiranía del algoritmo

Lanier en el Blog

El Círculo“ en el Blog