Ana Villanueva ruiz de temiño

Hace unos días reproducíamos el testimonio de un alumno de 15 años representaba a esa juventud fascinada por el fulgor de la fama fabricada por el incesante bombardeo de los medios.

Para demostrar que no todo el monte es matojo, aquí os reproduzco el testimonio de Ana. También quinceañera, su testimonio tiene un doble valor porque es, por un lado, reflexivo ante un fenómeno en el que la mayoría de sus coetáneos asumen sin pensar. Y por otro, sobre todo, porque es un testimonio activo ya que se ha molestado y arriesgado a hacerlo público en el periódico como carta al director, tal y como certifica el recorte que encabeza el post.

Este es su sencillo y breve texto:«Soy uno de esos extraños seres que con casi 15 años carece de redes sociales. Es gracioso, porque cuando conozco a alguien, lo primero que me pregunta es: «¿tienes Tuenti?». El correo electrónico ha caído en el olvido, por no hablar de las cartas tradicionales, ¡primitivas, arcaicas! Instalé recientemente en mi teléfono el famoso Whatsapp, mensajería instantánea. Mantener cinco conversaciones a la vez, tarea difícil. Es verdad que hay que comprender esas “urgencias” de comunicación, pero todo tiene límites. La imagen de los jóvenes ya trae un móvil en sus manos. Las nuevas tecnologías, ¿nos unen o nos separan? ¡Quién sabe si en el futuro existirán silenciosas conversaciones telepáticas! Pero yo las prefiero en carne y huesoAna Villanueva Ruiz de Temiño, Zaragoza.

Probablemente Ana acabe utilizando las redes sociales y asuma el uso de la tecnología ante la que manifiesta ahora cierta desconfianza, pero precisamente esa actitud reflexiva y activa auguran que lo hará  sacándoles todo el partido y sin dejar esclavizarse por ellas y eso le permitirá aprovecharlas al máximo y, sobre todo, crecer en experiencias de las de verdad, de las de carne y hueso.