
Terminamos aquí esta larga serie dedicada al mensaje de Lanier en su manifiesto. Puedo prometer y prometo que no ha sido fácil, aunque espero que valga la pena y sí sea útil. Se trata de un libro compuesto fragmentariamente por artículos dispersos y seguramente no muy bien traducido (alguien tiene que tener la culpa del pequeño caos de ideas desparramadas). Hasta he llegado a pensar si el mismo autor ha pasado tantas horas expuesto a la pantalla que como explica Carr, su cerebro tiene ya una complexión hipertextual no apta para el desarrollo de ideas lineales en una sintaxis ordenada. En cualquier caso, le hemos extraído todo el jugo que creo tiene. Si alguien quiere acceder a todo el extracto puede hacerlo aquí.
Y vamos con las últimas ideas:
De Chácharas, basurilla y entretenimientos varios
«Es asombrosa la cháchara vertida en internet motivada por respuestas de aficionados a expresiones creadas originalmente dentro de la esfera de los antiguos medios y que ahora están siendo destruidas por la red. Los comentarios sobre series de tv, películas, lanzamientos musicales y videojuegos son los responsables de un tráfico de bits casi igual al de la pornografía.» (p.158)
«El material más original que existe gratis en la red abierta […] es un desfile interminable de noticas raras, estúpidos trucos de mascotas y vídeos caseros graciosos» […] «Según la mayoría de los cálculos, aproximadamente la mitad de los bits que recorren internet tienen su origen en la televisión, el cine u otros contenidos comerciales tradicionales» (p.159)
«Se ha dicho que las entradas de Wikipedia sobre la cultura popular especializada son más largas y mejor redactadas que las que atañen a la realidad. Un ejército de ciencia ficción extraído de una película o una novelas estará por regla general mejor descrito que un ejército real; una estrella porno tendrá una biografía más detallada que un ganador del Nobel» (p.184)
«Algunas de las mayores inversiones especulativas en la historia de la humanidad siguen convergiendo en proyectos absurdos de Silicon Valley. […] En esas empresas uno se encuentra con salas llenas de ingenieros doctorados en el MIT que no se dedican a buscar curas contra el cáncer o fuentes de agua potable segura para el mundo subdesarrollado, sino a desarrollar proyectos para enviar imágenes digitales de ositos de peluche y dragones entre miembros adultos de redes sociales. Al final del camino de la búsqueda de la sofisticación tecnológica parece haber una casa de juegos donde la humanidad retrocede hasta el jardín de infancia». (p. 231)
Frase lapidaria final
No por obvia deja de gustarme esta sentencia que hace referencia a la iconicidad y subraya la la distancia entre el mundo real y el digital.
No por obvia deja de gustarme esta sentencia que hace referencia a la iconicidad y subraya la la distancia entre el mundo real y el digital.
«Lo que hace que algo sea plenamente real, es que resulta imposible representarlo del todo» (p. 173)
Más adelante, colgaremos este resumen que hemos ido desgranando aquí en nuestra página de pensar los medios.



Ha sido interesantísimo Pepeboza.
Gracias, Amanda. Te aseguro que, además, no ha sido fácil. Pero todo vale cuando sabes que a alguien le puede ser útil.
Te prometí leer el libro de referencia… y no lo he hecho. Es cierto que todo este febrero (¡benditos febreros!) han estado aquí los chilenos, y que después de irse ha sido el tiempo (lo está siendo y lo que te rondaré morena) de ocuparme de una inesperada herencia mediterránea que de no ser por el disfrute que ha de procurar a mi descendencia dudo mucho que me hubiera hecho «cargo» de la misma. Y también, finalmente, que en el entremedio ha venido a mi vida una especie de prediabetes (por sedentarismo y atracamiento continuado del figrorífico) de la que debo ocuparme si no quiero que se consolide, o sea, debo parar poco quieto en casa y darle a mi cuerpo ejercicio macarena.
¡Pero! «Contra el rebaño digital» será leído y en su momento agruparé los comentarios en una o dos entregas y te los haré llegar para que los distribuyas según tu mejor entender.
Un abrazo, amigo Pepe.
José Luis
Tómatelo con calma, amigo. Aquí estaremos al pie del cañón.
Dices que se puede acceder a todo el texto, pero no has incluido el enlace. ¿¿Te acordarás??