Terminamos con el reportaje de XLSemanal sobre la ciberadicción.

Para no abrumar ayer, he seleccionado en esta entrada todos los nombres y estudios científicos que aparecían en el análisis de la revista:

Peter Whybrow, director del Instituto de Neurociencia y Comportamiento Humano de la Universidad de California en Los Ángeles: «el ordenador viene a ser cocaína electrónica».

Nicholas Carr: Internet «produce estados de ansiedad y provoca comportamientos compulsivos».

Larry Rosen, un psicólogo de California que lleva décadas investigando los efectos de Internet: La Red «fomenta nuestras obsesiones, dependencia y reacciones de estrés».

 Elias Aboujaoude, psiquiatra de la Universidad de Stanford, al frente del centro en lo referente a los trastornos obsesivo-compulsivos: «Hay algo en este medio que resulta adictivo».

Gary Small, director del Centro de Investigación de la Memoria, ha documentado (2008) cambios cerebrales ocasionados incluso por la utilización moderada de Internet. «Small reunió un grupo de 24 personas -la mitad de ellas, usuarias experimentadas de la web y la otra mitad, novatas en Internet- y las sometió a un escaneo cerebral. Las diferencias resultaron ser extremas, pues los usuarios de la web mostraban alteraciones fundamentales en el córtex prefrontal. Pero la verdadera sorpresa llegó algo después. A los que no usaban habitualmente Internet se les pidió que durante una semana pasaran cinco horas diarias conectados a la web y volvieran para ser sometidos a nuevos escaneos. Los individuos habían reconvertido sus conexiones cerebrales»,

Un estudio de la Universidad de Maryland en 2010: «La mayoría de los estudiantes universitarios son no ya reticentes, sino funcionalmente incapaces de privarse de sus conexiones mediáticas con el mundo».

Otro estudio de la Universidad de Tel Aviv publicado a finales del año pasado definiendo los primeros casos documentados de «psicosis inducida por Internet».

Otras investigaciones que asocian la adicción a Internet con «anomalías estructurales en la materia gris», esto es, una reducción de entre el diez y el veinte por ciento en el área del cerebro responsable de procesar el habla, la memoria, el control motriz y las emociones.

Un  artículo de la revista Pediatrics subrayando el incremento de un nuevo fenómeno conocido como ‘depresión de Facebook: una correlación entre el uso continuado de los mensajes y las redes sociales y el estrés y la depresión.

Pero no pasa nada. No hay que preocuparse. Las nuevas tecnologías ¡son tan increíbles…!

Referencias:

XLSemanal