Publicidad-tradicional-vs-marketing-de-contenido

Hace años que la publicidad dejó de ser un modo de hacer público lo que está a la venta para convertirse en venta pura y dura cara al público. Dejó de estar centrada en las cosas que vende para ocuparse de las debilidades del que compra. Dejó de hablarnos del producto y sus ventajas para hablarnos de nosotros mismos. Dejó de presentarnos un modo de vida para cobrar vida propia y oponerse así a la vida.

La publicidad nos presenta lo que no somos y lo que no tenemos para que persigamos la zanahoria de lo imposible. La vida, en cambio, nos exige que nos aceptemos a nosotros mismos y que crezcamos desde lo que somos, aprendiendo a renunciar y a luchar por mejorar nosotros y los demás.

La publicidad nos incita a la imitación, a ser todos iguales como si fuéramos distintos «Sé como todos para ser diferente» nos dice. La vida, en cambio, nos exige el esfuerzo constante de ser nosotros mismos.

En publicidad se consigue todo en un instante, sin esfuerzo, mágicamente…En la vida todo se construye a base de pequeños pasos repetidos de voluntad; de detalles aparentemente insignificantes y silenciosos.

La publicidad es cigarrillos, aventura, grandes espacios abiertos, caballos al amanecer… La vida es tos y cáncer de pulmón…

La publicidad es zapatillas, grandes saltos a cámara lenta, estupendos goles y canastas…La vida es zapatillas, sólo eso.

La vida, la realidad, es lo cotidiano, nosotros mismos, nuestros amigos, nuestra casa, nuestra familia… Estudiar, aprender, disfrutar, fracasar y volver a empezar… La vida es lo que tenemos y merece la pena. Y, si no, busque, compare y si encuentra algo mejor…

Vea televisión, no la consuma o será consumido por ella.