Reseña  muy completa de Eroski Consumer sobre la adicción a las nuevas tecnologías de los adolescentes, la población más experta en su uso, pero también la más vulnerable y la más inmadura.

Lo interesante de la reseña es que habla sin tapujos del componente adictivo de las pantallas y no sólo para los adolescentes, otro dato que a mí, sin ser profesional de la psicología, me ha parecido siempre evidente. Cualquiera de nosotros, sin llegar a lo patológico, hemos vivido ese componente adictivo con el ordenador, el móvil o el televisor.  Pero es que se puede acabar entrando en una espiral de aislamiento, gasto incontrolado, depresión, ansiedad, descuido de las tareas, descenso del rendimiento académico o laboral, reacción irritada si se interrumpe o se ponen limitaciones horarias, abandono de aficiones u otras actividades propias del tiempo libre para pasar más tiempo con la nueva máquina… y entonces la cosa ya es distinta.

La mediática OMS, estima que una de cada cuatro personas sufre un problema relacionado con el abuso de las nuevas tecnologías y parece que el porcentaje va in crescendo. El 15% de los madrileños de entre 12 y 25 años sufre problemas con alguna de las nuevas tecnologías.

Son, dicen, adicciones « «no tóxicas«», «»sin sustancia«» o «»no químicas«», pero tan adictivas como la también relativamente nuevas adicciones al sexo, a las compras o al juego, adicciones estas últimas que también han dado una deriva tecnológica al poder “practicarse” en la intimidad on line del ordenador.

Sin embargo, cuando se habla de esto acaban tildándote de apocalíptico.

Ver también:

Usen las tecnologías, no las consuman o serán consumidos por ellas.