Hoy precisamente me preguntaba mi hija si nosotros (su padre y yo) veíamos mucho la tele. Le he dicho que no (lo cual es cierto: muy poco) y que preferíamos leer cuando ella ya estaba durmiendo…
Muy poca gente piensa en ello. Sin embargo, este cartel pone el dedo en la llaga de uno de los handicaps más grandes de la televisión: el tiempo. Siempre ha habido que emplear la conciencia y la voluntad cuando hay que estar, cuando hay que hacer… pero la tele tiene un extraño poder de rutina y habituación que al final se inmiscuye en la vida de pareja y en la relación paterno-filial. Ya lo creo.
Hoy precisamente me preguntaba mi hija si nosotros (su padre y yo) veíamos mucho la tele. Le he dicho que no (lo cual es cierto: muy poco) y que preferíamos leer cuando ella ya estaba durmiendo…
Un abrazo.
Muy poca gente piensa en ello. Sin embargo, este cartel pone el dedo en la llaga de uno de los handicaps más grandes de la televisión: el tiempo. Siempre ha habido que emplear la conciencia y la voluntad cuando hay que estar, cuando hay que hacer… pero la tele tiene un extraño poder de rutina y habituación que al final se inmiscuye en la vida de pareja y en la relación paterno-filial. Ya lo creo.