Foto de Bob Brewer en Unsplash

Estaba clara la toxicidad de la red en edades como la pubertad y la adolescencia, pero los chicos y las chicas crecen y, si bien muchos de ellos maduran y se distancian del mundo online urgidos por los compromisos de la vida real —el trabajo, el amor, la familia…—otros muchos se alargan en la adultescencia desorientados en el magma de las redes, las series y el mundo online en general.

Un artículo de The Economist hace una referencia interesante a un cambio sociológico revelador en el que, junto a otras razones — anticoncepción, empoderamiento y poder decisorio de las mujeres — las pantallas y las redes puede que tengan alguna influencia: el número de solteros crece alarmantemente en todo el ámbito del mundo desarrollado.

El articulista carga las tintas de la culpabilidad, una vez más, en el empoderamiento femenino y en la estulticia masculina: son ellas aparentemente las que, liberadas de la maternidad por los anticonceptivos, empoderadas por el acceso al mercado del triunfo social («Vogue, una revista de moda, sugirió recientemente que para las jóvenes ambiciosas y con estilo, tener un novio no es simplemente innecesario, sino «embarazoso»»)  deciden rechazar a los hombres que han fracasado en el mundo educativo, que no alcanzan cierto nivel de éxito social o que no dan la talla  en las tareas domésticas: no son ‘parejas deseables’.

El autor — economista, al fin — parece deducir que, en el amor, la procreación y el matrimonio solo hay razones económicas, sociológicas…, puro convencionalismo histórico, olvidando que también, y quizá, sobre todo, hay personas, afectividad, cuerpos, carne, sentimientos, inteligencia, sentido, instintos, encuentro, compañía, amor del bueno, familia… difícilmente encerrables en convenciones desde que el mundo es mundo, mucho antes de la píldora y también mucho después.

En cualquier caso, «la velocidad con la que se está abandonando la norma del matrimonio —de hecho, de cualquier tipo de relación— es sorprendente. En todo el mundo rico, la soltería está en aumento. Entre los estadounidenses de 25 a 34 años, la proporción que vive sin cónyuge o pareja se ha duplicado en cinco décadas, alcanzando el 50% para los hombres y el 41% para las mujeres. Desde 2010, la proporción de personas que viven solas ha aumentado en 26 de los 30 países ricos…» Incluso en países punteros y avanzados en el tema de la igualdad como «Finlandia y Suecia, aproximadamente un tercio de los adultos viven solos.». Números espectaculares y ¿estremecedores?

Parece ser que — a pesar del argumentario feminista — la soltería de la que habla el artículo no es un tema solamente femenino. Los hombres supuestamente independientes del heteropatriarcado, también han deseado casarse desde tiempo inmemorial y ahora también se están quedando solteros y no solo porque no los acepten las ‘nuevas’ mujeres, sino quizá— y esto no lo dice el artículo— por un temor exacerbado al compromiso y una banalización de la sexualidad que afecta igualmente a ambos sexos y que, como todo lo anterior, está directamente relacionado con el medioambiente simbólico de la red y las redes.

De nuevo, «las redes sociales y las aplicaciones de citas han fomentado expectativas poco realistas (las relaciones de otras personas se ven fabulosas en Instagram) y una excesiva exigencia (la mayoría de las mujeres en Bumble supuestamente insisten en que un hombre debe medir al menos seis pies, filtrando así al 85% de los posibles emparejamientos). Mientras que los chicos, luego hombres, han consumido un porno absolutamente alejado de la realidad con el que no pueden competir y reciben en cambio, paradójicamente una oferta infinita a través del scroll inacabable de la date app.

Foto de Bob Brewer en Unsplash

Otros expertos señalan una disminución en las habilidades sociales a medida que las personas pasan más tiempo mirando pantallas. Los estadounidenses de todas las edades socializan menos en persona que hace dos décadas, pero la disminución es especialmente pronunciada entre los jóvenes. Las redes sociales difunden el miedo de que las mujeres serán agredidas si salen; y que los hombres serán avergonzados digitalmente si una cita sale mal.» (incels, manosfera…).

Sin embargo, está claro que muy pocos disfrutan de una soltería sin sentido: «Las encuestas en varios países sugieren que el 60-73% [de los solteros y solteras]preferiría estar en una relación. Una encuesta en América en 2019 encontró que, aunque el 50% de los solteros no estaban buscando activamente una pareja, solo el 27% dijo que esto era porque disfrutaban estar solteros.»

Y es que el empoderamiento, la independencia, el éxito social son una maravilla a menudo ensalzada no solo en el mundo online, sino también en esa escuela divertida del entretenimiento de las series que escriben los guionistas de Hollywood. Pero… ¡Ay!, este cambio social producirá, lo está haciendo ya, una grave crisis demográfica y, sobre todo, mucha soledad y mucha tristeza porque lo que puede resultar liberador, también puede ser tremendamente duro y solitario.

Referencias

El aumento de la soltería está remodelando el mundo, de buenas y malas maneras en The Economist.