Creo que ayer fue uno de esos días para mí… El cansancio acumulado de toda la semana cayó sobre mí como una losa y me prohibí tocar el teclado de mi teléfono, el del ordenador, el del mando de la tele y hasta el de la vitrocerámica, yéndome a la cama a la hora de las gallinas para dedicarme diez horas de sueño…
¡Qué bonito! Y si no se alcanza a desconectar un día entero, al menos que sea a cachos: cada día un rato desconectados todos los miembros de la familia… para conectarse en la comida o la cena y un ratico más en la tertulia postingesta.
Creo que ayer fue uno de esos días para mí… El cansancio acumulado de toda la semana cayó sobre mí como una losa y me prohibí tocar el teclado de mi teléfono, el del ordenador, el del mando de la tele y hasta el de la vitrocerámica, yéndome a la cama a la hora de las gallinas para dedicarme diez horas de sueño…
Un abrazo.
¡Qué bonito! Y si no se alcanza a desconectar un día entero, al menos que sea a cachos: cada día un rato desconectados todos los miembros de la familia… para conectarse en la comida o la cena y un ratico más en la tertulia postingesta.
Eso sís que es desconectar, Negre: diez horitas en brazos de Morfeo…
Exacto, José Luis: a cachos. Es decir, no perder nunca la convicción de que los demás nos necesitan desconectados y, entonces, estar ahí.
Me encantó, lo malo es que a la media hora me vendría el síndrome de abstinencia…