Conmovedor asombro el de los personajes. Y hasta ternura desprenden.
Doy fe de que en enero de 1986 (hace solo 26 años) en mi Servicio de la universidad, para ampliar en 128 Mb la memoria RAM del IBM, venían, perfectamente trajeados y preguntando por don, un comercial y un ingeniero, quien tras abrir la carcasa del artefacto se ponía unos guantes blancos de algodón y procedía a pinchar el suplemento de memoria en la placa base. Luego te llegaba la factura: 70.000 ptas. Item más, en la misma fecha, para tener un ordenador Apple Macintosh MacPlus con pantalla monochroma de 10″, una memoria en HD de ¡¡¡1Gb!!! y disquettes 4,5″ de 400 Mb, tenías que pagar 500.000 ptas. A mí me conmueven también estas cosas de la Historia de la Comunicación.
Efectivamente: conmovedora anécdota, José Luis. Deberías abrir una libreta para que no quedaran en el olvido. Y aver si me llamas y hablamos «físicamente» con pincho de tortilla caña, amigo
Conmovedor asombro el de los personajes. Y hasta ternura desprenden.
Doy fe de que en enero de 1986 (hace solo 26 años) en mi Servicio de la universidad, para ampliar en 128 Mb la memoria RAM del IBM, venían, perfectamente trajeados y preguntando por don, un comercial y un ingeniero, quien tras abrir la carcasa del artefacto se ponía unos guantes blancos de algodón y procedía a pinchar el suplemento de memoria en la placa base. Luego te llegaba la factura: 70.000 ptas.
Item más, en la misma fecha, para tener un ordenador Apple Macintosh MacPlus con pantalla monochroma de 10″, una memoria en HD de ¡¡¡1Gb!!! y disquettes 4,5″ de 400 Mb, tenías que pagar 500.000 ptas. A mí me conmueven también estas cosas de la Historia de la Comunicación.
José Luis
Efectivamente: conmovedora anécdota, José Luis. Deberías abrir una libreta para que no quedaran en el olvido.
Y aver si me llamas y hablamos «físicamente» con pincho de tortilla caña, amigo