Pero genial, José Luis… Eso sí, me niego en rotundo a lo de apoyar la televisión en la cama, en la habitación de los hijos… Y sí a los recuerdos en VHS…
Ambos tenéis razón: dramático y genial. Como muchas veces hay aquí una reducción a lo absurdo, pero desde el dibujante hasta el último espectador, conocemos la verdad que hay detrás
¡Dramático!
Pero genial, José Luis…
Eso sí, me niego en rotundo a lo de apoyar la televisión en la cama, en la habitación de los hijos… Y sí a los recuerdos en VHS…
Un saludo.
Ambos tenéis razón: dramático y genial. Como muchas veces hay aquí una reducción a lo absurdo, pero desde el dibujante hasta el último espectador, conocemos la verdad que hay detrás