«Sobre Dios» es un libro de pensamiento de carácter religioso. Sin embargo, en sus páginas encontramos unas cuantas reflexiones sobre el mundo digital que nos ha tocado vivir que son de una dureza extraordinaria. Nada de disculpas previas por una posible demonización. Sin paliativos. Las traemos aquí tal y como las hemos ido encontrando en el libro, puras y duras, algunas de ellas repetidas, insistentes; todas inmisericordes, radicales, potentes (Las negritas son mías. La mayoría de los textos en cursiva, pertenecen a Simone Weil): 

Sin embargo, antes de empezar, una reflexión sociológico religiosa que nos parece muy interesante, respecto de la crisis religiosa del mundo contemporáneo por su originalidad y profundidad al desplazar el origen de esta crisis de la manida «muerte de Dios», es decir de la idea de Dios como si esta fuera incompatible con la actualidad, al origen esencialmente humano muy relacionado con la dispersión que provoca la tecnología y la marea del entretenimiento: «La crisis actual de la religión […] habría que explicarla por una serie de razones estructurales. […] Entre ellas se encuentra el declive de la atención. […] una crisis de la vista y del oído. No es Dios quien ha muerto, sino el ser humano al que Dios se revelaba»

Atracón, voracidad, basura, ganado consumidor

«La percepción se ha vuelto extremadamente voraz. […] Se pasa el tiempo comiendo. Su actitud es el consumo. Ha una expresión que refleja muy acertadamente su voracidad: «atracón de series» […] La percepción prácticamente se ceba con basura: basura de información y comunicación, basura de sonidos y visiones. Nos estamos convirtiendo en ganado consumidor. […] por los estímulos y la adicción. Puesto que solo se centra en comer, ya no puede mirar.»

«[…] La crisis actual de la atención está ligada al hecho de que queramos comerlo todo, consumirlo todo, en lugar de mirarlo. La percepción voraz no requiere atención alguna. Se traga cuanto se le ofrezca. Solo el alma que ayuna puede mirar, contemplar. […]»

«Hoy en día […] No nos es posible cerrar los ojos porque nuestros ojos están obligados al atracón constante, a «comer». Cerrar los ojos significa permanecer en silencio.  […]»»

Todo alcanzable, consumible, calculable

«[…] La digitalización acelera enormemente la puesta a disposición total de la realidad. Nos acostumbra a que todo sea alcanzable, disponible, calculable y consumible. […] debilita la atención. […] La información que se presenta como estímulo fragmenta nuestra atención.»

«Cuando, como ocurre en la actualidad, todo tiene que ser inmediatamente alcanzable, disponible, desaparece la lejanía.»

Distracción permanente, sed de caza

«Hoy […] nos distraemos constantemente. Saltamos, tambaleándonos […] de una información a otra, de un estímulo a otro. Esta constante distracción ha bastado para que Dios nos haya abandonado.  […]  Lo que genera adicción no necesita atención alguna […] La adicción funciona mejor cuanta menos atención le prestemos. Los estímulos que nos hacen adictos adormecen la atención. La actual sociedad de la adicción es una sociedad sin atención. La percepción se guía por la adicción y la dopamina. La adicción y la atención constituyen fuerzas antagónicas. También las redes sociales recurren a los adictivos algoritmos para convertir a las personas en dependientes y, de esa forma, controlarlas y dirigirlas. El smartphone es una máquina digital de adicción.  En último término, incluso los buscadores que no son sino máquinas de búsqueda, constituyen igualmente máquinas de adicción. Avivan la sed de caza.»

Necesidad de duración frente a lo que cambia

«[La información] derrama a toda prisa su estímulo y se desvanece. Así pues, no podemos demorarnos en ella. Su margen de actualidad, extremadamente corto, fragmenta la atención: «la atención requiere una duración; por eso no podemos mantenernos atentos frente a lo que cambia». […] Lo que permanece y perdura. Lo verdadero es lo duradero. Y el dominio de la información lo destruye, ya que nos arrastra a un permanente torbellino de actualidad. […]»

Ruidoso mercado, necesidad del silencio

«En nuestros días, el mercado se ha vuelto aún más extenso y estridente. El mundo entero se está convirtiendo en un ruidoso mercado. Hoy todo es una mercancía. Todo es bullicioso y reclama a gritos atención. […] Cada persona es ya empresaria de sí misma y se produce y se presenta a sí misma constantemente, hasta acabar pareciéndose a un mercader que pregona sus artículos. […] El silencio no produce. La presión neoliberal […] enferma al alma al someterla a un exceso de ruido. […] No oímos ese silencio de dentro que nos hace felices. […] «No hay dicha comparable a la del silencio interior».»

«La hipercomunicación digital destruye el silencio. La información, como tal, es un ruido. […] La inmundicia de la información y la comunicación cubre el mundo con su ruido. […] El estruendo de la información y la comunicación que asalta al alma es mucho más destructivo que el estruendo de las máquinas de la modernidad. El espíritu necesita silencio. […] »

Byung-Chul Han

Intermediación, interposición, barrera

«Hoy en día casi toda la realidad que percibimos nos llega a través de la informaciones. La principal causa de este fenómeno es la digitalización de la realidad. Las informaciones se interponen entre nosotros y la realidad. […] Impiden […] la presencia. […]. Carecen de contactos y presencia inmediatos.»

«[…] La digitalización desmaterializa el mundo. Encarna la voluntad humana […] El mundo digitalizado es un mundo completamente antropomorfo, un mundo que, en cierto modo, hemos recubierto con nuestra propia retina. […] La pantalla digital no es en modo alguno el cristal transparente de una ventana por la que penetra a raudales la luz de Dios. En lo digital el ser humano solo se cruza consigo mismo.»

Adicción, dependencia, Huxley no Orwell, ganado pasivo y alimentado

«La digitalización del mundo […] demuestra igualmente que el ser humano se convierte en esclavo de su propia producción. La soga digital es más asfixiante que la soga mecánica [de Simone Weil]. La digitalización que nos promete más libertad no produce, a fin de cuentas, sino una cárcel panóptica. Nos degradamos hasta convertirnos en paquetes de datos, en ganado de datos que se deja vigilar y dirigir. Nos volvemos dependientes de las sustancias digitales. Somos adictos a estímulos que arrasan nuestra atención. La consecuencia es la sociedad de la adicción. […] Aunque estamos convencidos de que somos libres, en el fondo nos movemos, tambaleantes, de una adicción a otra, de una dependencia a otra.»

«Los dispositivos digitales, como el smartphone, se asemejan a esas máquinas que, […] impedían tanto pensar como soñar. Los algoritmos ponen en peligro la libre voluntad porque son más rápidos que ella.»

«El régimen neoliberal no funciona con dictados y prohibiciones. [sino] por la permisividad. [No es Orwell sino Huxley] Su dominio [se basa] en el «me gusta». No es represor, sino seductor. […] Las redes sociales, con su lógica de la gratificación mediante los «me gusta» o los seguidores, también se someten a este formato lúdico.»

«Las emociones […] se explotan igualmente como recursos. […] Adquieren cada vez más relevancia desde el punto de vista del consumo, dado que hoy en día lo que consumimos son prioritariamente emociones. […] El storytelling [el relato] comercializa emociones.»

«Vivimos en un cercado digital que nos convierte en ganado de información, de comunicación y de consumo.»

«El ganado […] no se rebela: no aspira a nada en su cercado ni tampoco sale de él porque solo en ese recinto encuentra alimento.»