El vídeo es bastante tonto, pero plantea un interesante mito posmoderno  -es decir, muy actual- que caracteriza más que como un deseo, la vida contemporánea de muchos de los jóvenes adultescentes y tecnoflautas educados en la instanteneidad del clic, en la gratificación inmediata de la imagen y el sonido, en la superficialidad del surfing  y en la huida de la responsabilidad y las consecuencias. Una vida photoshop en la que lo que ocurre parece que pudiera ser corregido, borrado, coloreado a gusto del consumidor.


La tecnología puede acercar lo lejano, mostrarnos lo que no vivimos, enriquecer la realidad con virtualidades… Pero todavía no puede borrar las consecuencias de lo que hacemos. Seguimos pues, siendo responsables, o sea,  libres, aunque busquemos continuamente fórmulas para esconder ese privilegio lo suficiente como para no querer darnos cuenta de que existe y así huir lo más lejos posible de sus resultados.