Muchas veces nos preguntan si en el resto del mundo las cosas están igual que aquí en lo que se refiere a la regulación de las comunicaciones.

Para responder a esa pregunta baste un botón de muestra:

Hasta que la nueva Ley de lo Audiovisual entre en vigor, sigue estándolo la directiva de la Unión Europea denominada Televisión sin fronteras. Adoptada el 3 de octubre de 1989 y modificada el 30 de junio de 1997, la directiva fue concebida para armonizar el marco jurídico de las actividades de las cadenas de televisión en la Unión Europea.


Según una de sus disposiciones, la publicidad por televisión no debe incitar directamente a los menores a comprar «explotando su inexperiencia y su credulidad». Fuera de ese marco, cada país miembro es libre de aplicar sus propias reglas. Por ejemplo:

· En Suecia, la publicidad por televisión dirigida a los niños está absolutamente prohibida.

· En Luxemburgo y en Bélgica, está vedada cinco minutos antes y después de los programas para niños.

· En Italia ―sí la del temible Berlusconi, los dibujos animados no pueden ser interrumpidos con anuncios publicitarios.

· En Dinamarca, existe un acuerdo entre el Estado y TV2 sobre las restricciones a la publicidad destinada a los niños.

· En Francia intentando hacer sin publi las cadenas públicas.

· En España sin publi en las públicas y con el papanatismo del prohibido prohibir en las privadas.

Todo el monte, como ven, no es orégano. Más bien aquí cada uno hace de su capa un sayo y en televisión, desde luego, las fronteras marcan la diferencia.