Pedro nos manda el primero de los vídeos e más abajo con la siguiente advertencia: «El vídeo, que desde un punto de vista estrictamente publicitario es muy bueno (se trata de publicidad institucional o, mejor, de pedagogía social), sugiere otra reflexión: ¿de cuántos de los mensajes que recibimos no somos plenamente conscientes? Y no sólo hablo de la prohibida publicidad subliminal,  sino, sobre todo, de mensajes éticos, de los valores que vamos inhalando e introduciendo en nuestras venas ideológicas y que están en las palabras, pero también en los objetos


¡Ah, la vista! ¡El rey de los sentidos! ¿De verdad debemos creer todo lo que vemos? Ya lo han visto: uno de los vídeos pone de manifiesto que sólo vemos lo que queremos ver y en el otro que deformamos a nuestro interés lo que vemos. En cualquier caso parece que no son nuestros ojos los que ven sino nuestro cerebro.

Vean imágenes, pero no las consuman o serán consumidos por ellas. Y no crean en todo lo que ven.