He aquí algunos ejemplos de campañas institucionales relacionadas con los accidentes de tráfico.  Son ejemplos ‘ejemplares’ valga la redundancia porque tanto desde un punto de vista creativo como técnico son excelentes. Son modelos del poder emotivo y evocador de música e imagen al servicio de conseguir modificar la conducta de los ciudadanos haciéndonos memorable el valor de ciertos gestos preventivos y las consecuencias terribles de no llevarlos a cabo. La conducta es muy difícil de cambiar  a través del razonamiento verbal. Hay que llegar a las emociones y desde ahí poner en marcha la voluntad. Ese mecanismo y esa eficacia es lo que hace que la publicidad comercial sea tan peligrosa ―por eficaz― en su persecución del puro consumismo y que en la publicidad institucional sea tan importante la finalidad que se persigue con estas herramientas. Al final, la ética publicitaria no está en los métodos, sino en los fines. Sin embargo, hay que volver a recordar que, en cualquier caso, si queremos que nuestra conducta sea verdaderamente libre, no basta con dejarnos influir por el refuerzo de las emociones, sino que debemos legitimarlas desde el ámbito del pensamiento que es donde reside de verdad el poder de decisión verdaderamente humano.
Montaje para celebrar el10 aniversario del inicio de las campañas realizadas por el TAC  (Transport Accident Comission) del Gobierno del estado de  Victoria en Australia, sobre el fondo musical de Everybody Hurts de REM.
No se nota la impostura de los actores, el montaje ofrece un racord perfecto entre ficción-realidad: historias en las que el alcohol produce los mismos resultados  en cualquier edad,  en cualquier ambiente, en cualquier celebración, en cualquier reunión: alegría, autoconfianza, suficiencia en los conductores, y  pavor atroz en los pasajeros; después la descomunal violencia  física de los accidentes, y, finalmente,  las dramáticas consecuencias para las víctimas y sus familias, las víctimas que mueren y las víctimas que matan. Una película completa  en 5 m. 22 seg.
El grupo Simple Plan grabó una canción titulada Untitled para la que Lava Records realizó este videoclip. No es pues un anuncio institucional, sino una curiosa mezcla de promoción musical y reflexión sobre el consumo de alcohol y la conducción. De nuevo una película de 3m 35s que cuenta una historia completa en 134 planos:


Por último, dos ejemplos muy distintos  -más simbólicos, más breves, más simples- sobre la conveniencia de usar el cinturón de seguridad:


Vean publicidad, no la consuman o serán consumidos por ella.

(Gracias Mapipon y José Luis por vuestras respectivas aportaciones)