En Redes Sociales, Manual de supervivencia para padres, de Charo Sádaba y Xavier Bringué, e Hijos Conectados, de Isidro Catela, aparte de las ideas generales sacadas en el post de ayer, hay más madera. Especialmente en el primero de ellos que es más extenso y completo.

Hoy, los riesgos en la Red:

Primero las tres C:

  • Contenido: inapropiado (sexo, violencia, ProANA, ProMIA…)
  • Contacto: no deseado, el anonimato y la suplantación, el grooming, la caída de las fronteras intergeneracionales entre los 10 y los 18 años; contactos con sectas, grupos de presión, tribus extremas…
  • Conductas: de riesgo: de nuevo el anonimato que lleva a hacer lo que en público no se haría; ciberbulling, exclusión, flaming, outing, posing; sexting; apuestas on line.

Más riesgos: menos evidentes, menos espectaculars, pero más profundamente antieducativos:

  • La publicación de la propia intimidad: la primera generación que tendrá un registro público de su vida. El móvil como baúl de recuerdos afectivos…
  • La atrofia de las habilidades sociales físicas que necesitan afrontarse y de un entrenamiento continuo para poder desarrollarse.
  • La banalización del concepto de amistad.
  • La pérdida de tiempo.
  • La gestión de la propia imagendesde  el maquillaje y el anonimato: La pantalla es un parapeto que nos expone a la impostura y debilita nuestra tendencia a ser sinceros; es un elemento de distorsión que nos hace sentir que existe una distancia entre el nosotros de este lado y el que reflejamos en el otro, un disfraz que a veces oculta, hasta hacerlo desaparecer, cómo somos.
  • Es cada vez más habitual que en la calle estén más pendientes de vivir para contar y colgar que de disfrutar del momento.
  • El importantísimo tema de la continua conexión con el grupo que se convierte finalmente en un peso a la hora de tomar decisiones que respondan a convicciones personales y no ayuda a construir una personalidad sólida y coherente.
  • Acostumbrados a la ausencia de procesos de ensayo y error, pegados a la pantalla, experimentan la frustración de que en la vida las cosas no responde a un clic, sino que exigen paciencia y esfuerzo