La verdadimprescindible para ordenar, verificar, pensar, dialogar. No se atreven a darle ese nombre, pero hablan en realidad de la necesidad de la verdad como territorio común:
«Internet pone a disposición de todos una memoria incontrolable.  … una información en bruto, sin distinción alguna, o casi, sin control de las fuentes ni de su jerarquización. Ahora bien, todos necesitamos no sólo verificar, sino también dar sentido, es decir, ordenar». […]
«Las culturas … nos ofrecen un territorio común de entendimiento incluso con respecto a los errores. … es lo que permite el diálogo, la creación y la libertd. Con internet, que nos lo da todo y nos condena a filtrarlo, no con la mediación de la cultura, sino con nuestra cabeza, corremos el riesgo de disponer de seis mil millones de enciclopedias. Lo cual impedirá cualquier posibilidad de comprensión. […]  Por nuestra confianza en la comunidad científica tomamos como bueno que la raíz cuadrada de 2 es 1,41421356… si no compartiéramos las mismas nociones matemáticas, sería imposible construir incluso una casa. Pero basta navegar un poco por internet para encontrar grupos que cuestionan nociones que nosotros creemos compartidas por todos, que sostienen, por ejemplo, que la Tierra está vacía en su interior… que el mundo se creó efectivamente en seis días. […] Estábamos convencidos de que con la globalización todos pensarían del mismo modo. Tenemos el resultado totalmente contrario: la globalización contribuye a la fragmentación del saber común.  […] Todos hemos sido educados a través de filtrajes realizados antes de nosotros
¿Es o no es el problema de la verdad de lo que en realidad están hablando?
Información, sobreinformación, informadores, espectáculo: «La censura total y definitiva es prácticamente inconcebible. El único peligro es que la información que circula se vuelva no verificable y que todos nos convirtamos algún día en informadores … Informadores benévolos, más o menos capacitados, más o menos facciosos, que al mismo tiempo son también inventores, creadores de información, imaginándose el mundo cada día. Quizá lleguemos a ello, describiremos el mundo según nuestros deseos, tomándolos por la realidad. […] Un solo testigo no es suficiente para establecer la verdad. Igual que sucede con un crimen. Se necesita una convergencia de puntos de vista, de testimonios. […Podemos ser] testigos de la violencia… El hecho ha provocado escándalo internacional. Pero si nuestras pantallas siguen mostrando durante tres meses [esa misma violencia] también el público más sensible, más dispuesto a comprometerse, se desinteresa. Hay, pues, un umbral de la información: si no se cruza, la información se percibe; si se supera, la información se vuelve ruido.»