Por encima de sus posibilidades narrativas, siempre he pensado que la gran ventaja de la imagen es precisamente mostrar. Igual que resulta limitada para mostrar lo invisible a los ojos, es decir, lo abstracto, lo sentimental, lo espiritual…  puede ser en cambio magnífica para desvelarnos lo que no podemos ver con la maravillosa pero restringida maquinaria de nuestro ojo. La imagen no nos muestra lo invisible, pero sí que nos hace llegar allí donde la vista no alcanza.

Esto, volviendo a lo de ayer, sería otro falseamiento de la realidad, pero un falseamiento necesario para poder ver mejor la verdad que hay más allá de lo que vemos.

He aquí una muestra incontestable, magnífica de técnica y tecnología aplicada a la visión que me manda Charlie.

Me hace recordar comparativamente aquellas láminas estáticas de ciencias naturales con las que yo estudié en las que las imágenes nos hacían imaginar lo que mostraban. Ahora lo podemos ver.