Son parte de algunos de nosotros. Están ahí dentro, en alguna parte.  Son como algunos olores que te llevan exactamente al momento justo en el que te encontrabas entonces. Hemos crecido con ellas y han ido desapareciendo como nuestros años. De vez en cuando no hay nada malo en entreabrir la puerta y echar una miradita nostálgica ¿no?